- La justificación a todo lo que voy a decir, está al final del artículo
Valverde totalmente entregado a los 14 minutos por haber errado un gol de zurda, es justamente todo lo que estoy describiendo. FRUSTRACIÓN.
Por qué no salen las cosas? Por qué se cometen errores infantiles?
Esa desesperación y miedo a no estar a la altura, a que las cosas se les van de las manos, los bloquea mentalmente. El cuerpo no responde como debería, los músculos se tensan (de ahí también vienen las lesiones), se toman malas decisiones y se cometen errores.
La presión que eso genera en cada jugador, es inmensa. Es una mochila demasiado pesada.
Porque aunque no lo crean, quieren mucho más a la Selección
En el fútbol, lo mental y cognitivo es mucho más importante que lo físico, mucho más importante que el mapa de calor o los numeritos del GPS.
Por más que en Uruguay salgan jugadores de abajo de las piedras, siempre estamos en desventaja.
Mientras en los demás países se avanza, Uruguay lo hace mucho más lento o se estanca. No somos un país rico, no tenemos infraestructura, tenemos una liga muy mediocre, no competimos a nivel de clubes y los mejores jugadores empiezan a potenciarse cuando dan el salto a los 20 años, mientras los europeos empiezan a los 13 o 14 años. A potenciarse en todo, técnica, mental y físicamente.
Lo que la historia dice, es que no le tenemos miedo a nada, que nos damos contra todo y todos. Vamos y peleamos contra lo desconocido, contra los más fuertes porque creemos que podemos! Porque estamos mal de la cabeza y tenemos huevo, y no vamos a dejar que nadie nos pase por arriba, porque estamos seguros que podemos contra cualquiera.
Nuestra autoestima o amor propio, la rebeldía de ir contra todo pronóstico y contra todas las adversidades, nunca siendo favoritos.
Cuando nadie cree en nosotros, sacamos esa rebeldía de adentro y asombramos a todo el mundo.
Y si se gana? Vamo’ arriba! Y si se pierde? No pasa nada porque me hicieron sentir orgulloso de ser uruguayo!
Por qué nos complican selecciones como Arabia Saudita o Cabo Verde?
Porque no tienen absolutamente ninguna presión por el resultado, se animan, se sienten libres dentro de la cancha.
Pero imaginen lo que debe sentir un jugador uruguayo cuando va perdiendo contra una selección supuestamente menor, cuando ven que se les va de las manos, que el tiempo se termina y no logran el objetivo. Es una reacción en cadena de cosas negativas que no permiten lograr el objetivo. La cabeza juega, y mucho.
- En vez de preocuparse o tener miedo a lo malo que pueda pasar, deberían entrenar y jugar entusiasmados con lo que pueden lograr.
No deberíamos basarnos en el resultado, en si salen campeones o si terminan entre los primeros. Deberíamos valorar la entrega, la actitud, el juego, que se le planten a un titán y lo hagan cagarse hasta las patas, aunque se pierda.
Hacernos sentir orgullosos aunque no se logre el resultado, porque lo importante es que se dio todo lo que se podía dar, aunque no alcance. Que no se guardaron nada, que no se rindieron y siguieron metiendo hasta el final porque no termina hasta que termina.
Eso es lo que debería alcanzarnos para estar orgullosos de los jugadores. Y si se da, se da.
Hubo épocas en donde había que ensuciar el partido para tener alguna chance, había que meter alguna patada también, y ahora tenemos jugadores más técnicos que son capaces de generar juego, de proponer, de jugar un fútbol ofensivo, de jugarle de igual a igual a cualquiera.
Pero no se sueltan, no juegan libres, hay algo que los frena y es la presión de no estar a la altura.




